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Las fórmulas penales en la criminalidad juvenil ¿Seguridad jurídica o populismo punitivo?




En las distintas sociedades latinoamericanas se ha pretendido buscar “soluciones” a las problemáticas sociales y jurídicas que emanan de las denominadas; pandillas, Maras, Hooligan, entre otros calificativos enlazados a este tipo de organizaciones donde una gran cantidad de sus integrantes son adolescentes y grupos juveniles dedicados a materializar hechos delictivos. En el caso de la República Dominicana el tema de la criminalidad juvenil o delincuencia juvenil ha cobrado recientemente una notable preponderancia, sin embargo, en los distintos escenarios hay diversidad de  tendencias, pero una errada concepción de nuestra realidad social y de las técnicas jurídicos-sociales, para contrarrestar esa problemática.

En nombre de la “seguridad ciudadana” o la “seguridad jurídica” se ha pretendido buscar fórmulas penales y medidas coercitivas que en esencia carecen de respuestas técnicas, que no están fundamentadas en verdaderas garantías procesales y en un sistema penal eficiente al momento de erigir las normas, así como en su aplicación en los distintos escenarios. Para una problemática compleja como lo representa el creciente número de menores de edad que incurren en actos delictivos, en la sociedad dominicana se ha querido mantener un discurso con propuestas aventuradas, mostrando un marcado desdén hacia un ordenamiento penal que responda a la realidad social.

Realizando una introspectiva estadística por las diferentes sociedades latinoamericanas la delincuencia juvenil en los últimos años ha aumentado en más de un 30% comprendiendo las edades de 16 a 19 años de edad. La UNICEF en diferentes estudios ha establecido que: “En América Latina los institutos de internación alcanzan a cubrir solamente el 4.5% del fenómeno de los llamados menores de edad en "situación irregular". De lo que se desprende que, además de sus desventajas y efectos negativos (tales como el de "prisionización" y "rotulamiento" de los niños/as), los institutos de internamiento no son la solución posible hacia la que los países en vías de desarrollo podrían orientarse." Los acontecimientos suscitados recientemente en la República Dominicana respecto a la criminalidad juvenil han hecho despertar a un populismo punitivo que plantea respuestas súbitas, abrazando la irracionalidad jurídica cuando establece mecánicos como; un sistema penal con un mayor grado de represión, viendo de manera radical a los individuos como “peligrosos” más que como ciudadanos y ciudadanas .( Para entender a mayor profundidad el último planteamiento ver: El Derecho Penal del enemigo, del Prof. Gunther Jakobs).

La teoría denominada “indiferencia de las sanciones” desarrollada por connotados criminólogos se encarga de desmontar el argumento simplista que plantea: “A mayor pena menor delincuencia”. La teoría (La indiferencia de las sanciones) ha demostrado que las diferentes sanciones que se han empleado en la normativa penal a través de los años no han sido suficientes, es decir, han sido deficientes en la disminución de la delincuencia juvenil. Lo que plantea la teoría en concreto es lo siguiente: “Las razones por las cuales las personas deciden realizar hechos delictivos son otras, y la pena prevista en la ley cuenta sólo algunas veces para determinar los costos del hecho (riesgo), como ocurre en materia de drogas, homicidio, o en delitos como el aborto”.

Debemos considerar que la eficiencia del Derecho Penal no se mide por la cantidad de reformas y mecanismos jurídicos, entendemos que mientras el nivel de analfabetismo en los menores de edad, la baja calidad en el sistema educativo dominicano y la falta de políticas públicas pertinentes estén presentes, pero sobre todo mientras la sanción adecuada, la prevención y la rehabilitación no sean parte inherente de nuestro sistema penal, estaremos lejos de una solución seria ante ese desafío. Las “fórmulas penales” enlazadas al populismo punitivo son las causantes de generar escenarios irracionales y abundantes planteamientos simplistas. Como parte de la solución a la delincuencia en general, pero en este caso a la delincuencia juvenil es perentorio contar con un aparato policial capacitado y especializado, con instituciones que adopten un discurso más que represivo, preventivo, y diseñar directrices que aporten soluciones viables apartándose de un sistema tradicional que no ha dado resultado.

Concluyendo:

•Seguimos cuestionando al sistema penal que basado en la idea de represión pretende generar regulación en los escenarios jurídico-sociales.

•No sólo se trata de que a estos infractores(as), imputados(as), o acusados(as) se les impongan la sanción contemplada en la normativa penal, se trata de contar con una garantía real en su reinserción social.

•Necesitamos un ordenamiento jurídico que responda a nuestra realidad social, es decir, hacer un ejercicio pragmático de esa realidad.

•Reafirmamos que ante la problemática de la delincuencia juvenil las “fórmulas penales” empleadas han sido además de insuficientes carentes de un discurso técnico e integral,  mientras tanto coincidimos con lo planteado por el Dr. Nicolás Espejo: “Para problemas complejos no existen respuestas rápidas, ni recetas mágicas y quienes dan recetas mágicas es porque no tienen la respuesta técnica”

Autora: Felicia Tavàrez Suárez 

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Parte de Mi…

Tuve el privilegio de nacer en una familia numerosa, alegre y sobre todo trabajadora. Mis padres y hermanos/as han sido una fuente de inspiración inagotable, impregnando en mí la idea de que las llaves del éxito son:  la capacidad, el carácter y la perseverancia.  Mi Padre Francisco Tavàrez Martínez, cariñosamente “Pancho Villa” es un ser excepcional y narrador de grandes batallas, poeta de lo cotidiano, amante del buen vino y dueño de un carácter intrépido, pero a la vez con una generosidad sempiterna y oportuna. Mi madre Felicia Suárez o “Doña Fela” poseedora de una sapiencia y de un amor incondicional, guerrera incansable, que ha tejido con hilos de esperanzas hazañas memorables, conjuntamente con mis hermanos/as conformamos una familia donde se suscitan divergencias políticas e históricas, con un coctel de personalidades independientes, pero donde el amor y el respeto son incuestionables.
La conexión que he tenido con “Mi Dios” ha sido especial y en una sola palabra Mágica…La poesía es otras de mis pasiones, acompañándome en momentos de soledad, de melancolía, de furia, de alegrías, de anhelos, en decepciones, siendo como una bocanada de aire donde me libero. Mis inquietudes me llevaron  a un lugar que fue una aventura fascinante, llegando a conocer, cuestionar y construir una realidad distinta caracterizada por la igualdad y la calidad de vida en los escenarios sociales desfavorecidos, fue así que a mis 17 años formé parte de la organización "Justicia Global" la cual  me acogió con la pretensión de despertar en mi la conciencia social y política, transformando patrones cotidianos, para poder ser portadores/as del cambio social. Definir mi paso por la organizaciòn puede llevar horas, fue un viaje del que me siento orgullosa y el que me permitió conocer  gente valiosa, cultivando la confianza en nuestras capacidades y a cada paso aprender a  crear de manera propositiva  y continua.
 En el transcurso de mi vida académica he podido reafirmar que un/a estudiante o un profesional exitoso/a no sólo se erige con méritos académicos, se debe desarrollar la capacidad para crear proyectos y construir en equipo, es por eso que en mi 2do año de carrera formé parte del Comité de Estudiantes de Derecho (PUCMM), ahí tuve el privilegio de coordinar la Comisión de Pasantías y Becas y junto a mi amiga María José y al resto del equipo ( Rocío Beriguete, Claudia Saviñon, Tony Raful, Ernesto Guzmán Gilberto Núñez, Alberto Abreu, Marian Pujals, Ana Yanill Jiménez, Luis Sousa, Jorge Tavàrez y Rosa Amelia Vásquez ) logramos influir y transformar la realidad jurídica estudiantil de la universidad. A pesar de las diferencias la gestión CED 2008-2009 ha podido inspirar a otros/as estudiantes que han percibido en el Comité una herramienta de cambio y de compromiso social.
Luego que culmináramos la gestión del Comité de Estudiante de Derecho  surgió uno de los proyectos más hermosos, revolucionarios e importantes de mi vida la revista jurídica: “Communis Opinio”. Un instrumento de difusión del conocimiento jurídico y de la realidad social, con  la revista durante 2 años hemos estado comprometidos/as  en ser una voz enlazada con la credibilidad. Como jefa de redacción he tenido la oportunidad de trabajar con un equipo excepcional  ( Ernesto Guzmán, Isabel Reyes, Nelson Arriaga, Daisy Garcia, Aneudy Leiba y Kenia Sánchez) Compañeros/as que  fomentamos la producción escrita de los/as estudiantes de la Ciencia Jurídica. A través de la coordinación de las entrevistas nacionales e internacionales he podido sumar amigos/as, conocer culturas, entender la realidad socio-jurídica de otros países y sobre todo afianzar mi admiración por profesionales que trabajan por una seguridad política y jurídica con calidad.
A principio de 2009 llega a mi vida otro desafío, este me cambiaria no sólo como profesional, sino también como mujer, ciudadana y ser humano. Para la primavera del 2009 llego a desempeñar la función de auxiliar jurídica en la Unidad de Atención y Prevención de la Violencia Intrafamiliar de la Procuraduría Fiscal de la República Dominicana. Con 22 años trabajé instrumentado los expedientes penales desde la fase de investigación hasta su culminación en los tribunales, para aquellos casos que se les presentaba acusación, siendo la más joven tuve el privilegio de conocer a profundidad la violencia de género e intrafamiliar desde el escenario social, legal y político. 
En el Ministerio Público mi carácter conoció a la madurez, mi sensibilidad abrazo la humanidad y mi sapiencia se afianzó en la humildad, aunque en la actualidad he cerrado ese ciclo laboral , además del conocimiento profesional, técnico y jurídico me llevo lo más importante; conocer gente valiosa, magistrados/as que desempeñan un rol esencial, para el fortalecimiento de la justicia dominicana, y sobre todo una innumerable cantidad y diversidad de relatos de la vida de  hombres y mujeres que han atravesado  situaciones de violencia.
Me apasiona el periodismo y ha llegado para quedarse. Creo en un periodismo que no se divorcie de su función social. Creo en un periodismo humano, donde los periodistas puedan contar historias con informaciones que contribuyan a crear una conciencia ciudadana comprometida.
Más allá de la experiencia académica y profesional, del privilegio que he tenido al cultivar el conocimiento en distintas fases, culturas, y escenarios, todavía considero que uno de los  pilares fundamentales en este proceso ha sido la gente que ha pasado por mi vida, mis amigos/a, compañeros/as, colegas y maestros/as que se constituyen en una fuente de inspiración esencial, para alimentar la lucha y soñar con lo que otros/as de manera autolimitada han definido como “imposibles”. Considero que el autobombo es perjudicial para la salud, sin embargo, con estas líneas he querido reconocer a esas personas que sin importar las circunstancias han compartido sus experiencias y han hecho que este viaje sea mágico...
Todavía sigo afianzando mis creencias en los cuestionamientos hacia una sociedad que nos impone barreas ideológicas y paradigmas sociales injustos, por eso creo en la construcción de una realidad transformadora desde la colectividad. Por diversas razones continúo cuestionando los estereotipos religiosos, me apasiona el trabajo en equipo, el periodismo, la poesía, la abogacía, el cine, el teatro, pero también sigo siendo: realista/optimista/alegre/ melancólica / persistente / inquieta y un poco utópica…

Autora: Felicia Tavárez Suárez 

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La invisibilidad jurídico-social de la discapacidad en América Latina.



La realidad social, política, económica y jurídica de Latinoamérica nos reafirma a través de datos cualitativos y cuantitativos que estamos ante desafíos y problemáticas impostergables, siendo la discapacidad en sus distintos escenarios uno de los aspectos olvidados en los programas sociales y en el marco jurídico de los países latinoamericanos. La prioridad que requiere la discapacidad  no sólo se fundamenta en una estructura legislativa que responda a las necesidades y al reconocimiento efectivo de los derechos de las personas con una capacidad diferente, se necesita una mayor conciencia social pasando de  lo cotidiano a los distintos roles que desempeñamos en la sociedad.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud 90 millones de personas en América Latina  se encuentran afectadas por una discapacidad, sin embargo, estos indicadores se reflejan en distintas áreas, ya que el 70% de las personas con discapacidad está desempleada y alrededor del 82% vive bajo el umbral de la pobreza. Con estos datos estadísticos podemos llegar a nuestra primera conclusión; la carencia de programas incluyentes, de políticas públicas, de un marco jurídico que garantice de manera integral los derechos de las personas discapacitadas y la falta en un cambio de paradigma trae como resultado que la pobreza sea una de las barreras enlazadas a la falta de accesibilidad que tienen las personas con discapacidad.

El marco jurídico representa una herramienta trascendental para entender que las personas con una capacidad diferente somos sujetos de derechos, además de  contextualizar el término “Discapacidad” más allá del paradigma médico. No podemos dejar de mencionar que diversos tratados internacionales han significado un gran paso de avance, para afianzar el compromiso de los Estados, logrando conquistas en : La Declaración Universal de los Derechos Humanos, El Pacto Internacional De Derechos Económicos, Sociales y Culturales, La Convención sobre los Derechos del Niño, El Convenio de la Organización Internacional del Trabajo sobre la readaptación profesional y el empleo de las Personas Inválidas, La Declaración de los Derechos de las Personas con Discapacidad y recientemente en el 2006 La Convención de los derechos de las personas con discapacidad . 

Los tratados internacionales  encargados de promover y salvaguardar los derechos de los/las discapacitados/as no han sido suficientes ya que en el ordenamiento jurídico de la mayoría de los países latinoamericanos sigue presente la ausencia del reconocimiento de los derechos de los/las discapacitados/as en la realidad social, en la praxis, en la cotidianidad y en  la accesibilidad,  sobre todo carecemos de la creación de instrumentos legales fundamentados en la integración de los distintos escenarios donde las personas discapacitadas puedan desarrollarse.

Diversos países latinoamericanos necesitan adecuar los instrumentos legales destinados a salvaguardar los derechos de las personas con discapacidad, en ese sentido la República Dominicana no cuenta con una estructura estadística que de manera confiable muestre el número concreto de los discapacitados/as,  a esto le sumamos que el 80% presentan obstáculos para insertarse en el mercado laboral.

Un estudio realizado por el Ministerio de trabajo señala que  en la República Dominicana: “El 28 por ciento de los consultados consideró que la empresa que les contrató tomó en cuenta sus capacidades, mientras que un 86% entiende que es 'difícil o muy difícil' conseguir trabajo con una condición física desventajosa. Por otro lado, el 64% de las empresas en las que participan estas personas no provee facilidades de horario o de equipos especiales para la realización del trabajo. Estas cifras muestran una realidad compleja y sobre todo paradójica ante los avances que presentan los países de la región en  el sector económico y de manera específica en el área laboral.

De acuerdo a la Organización Internacional del Trabajo (OIT) además del sector salud y jurídico una de las áreas que más afecta a las personas con discapacidad es el escenario laboral, ya que  dentro de las principales barreras están los salarios bajos, poco cualificados y la debilidad en la representación por parte de entidades que promuevan la erradicación de la invisibilidad jurídico-social de la discapacidad.

Concluyendo:

  • El proceso de rehabilitación en sus distintos niveles es esencial, no obstante, en la mayoría de los países latinoamericanos presenta innumerables deficiencias, provocando que este proceso sea parcial.
  • Un estudio realizado por la Fundación para la Solidaridad con Personas Ciegas de América Latina (FOAL), y el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI) señala que el problema de las personas discapacitadas en Amèrica Latina está vinculado de manera directa  a la pobreza, desigualdad y corrupción.
  • Entendemos que la invisibilidad de la discapacidad en la región se evidencia en la falta de estadísticas confiables e investigaciones que tiendan a fortalecer el sistema legal y médico, así como en la debilidad de las políticas públicas, para generar empoderamiento y desarrollo social.
  • Consideramos que a pesar de los desafíos, debilidades y ausencia de un marco jurídico responsable y comprometido con la causa, una herramienta trascendental en las personas con discapacidad es nuestro carácter, la aptitud para considerarnos capaces de desarrollarnos y contribuir en los distintos escenarios que componen a nuestra sociedad ya que DISCAPACIDAD no significa INCAPACIDAD.
  • Las barreras sociales y jurídicas deben ser una fuente de motivación para crear estrategias que nos permitan tener una participación activa, incluyente e intersectorial, entendiendo que es una responsabilidad social, un derecho fundamental de todos/as  y fortaleciendo  nuestros argumentos y  reclamos  en lo que establece el Dr. Samaniego "Luchar por la discapacidad es luchar por una sociedad solidaria, no solitaria; por calidad y no caridad; por una política y una vivencia inclusivas e incluyentes; por una institucionalidad permanente y responsable"

Autora: Felicia Tavàrez Suárez

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